La ansiedad es junto a la depresión un problema de diagnóstico muy frecuente en la actualidad. Se caracteriza por un estado de activación o nerviosismo en un contexto donde no se justifica ni corresponde. Este estado se traduce en síntomas que son variables en intensidad y que pueden llegar a incapacitar a la persona para el desarrollo de una vida normal afectando a distintas esferas de la vida del individuo.
La ansiedad se manifiesta con:
-Sintomas psicofisiológicos:
► CARDIOVASCULARES: Palpitaciones, pulso rápido, tensión arterial alta, accesos de calor.
► RESPIRATORIOS: Sensación de sofoco, ahogo, respiración rápida y superficial, opresión en el pecho.
► GASTROINTESTINALES: Náuseas, vómitos, diarrea, aeorofagia, molestias digestivas.
► GENITOURINARIOS: Micciones frecuentes, enuresis, eyaculación precoz, frigidez, impotencia.
► NEUROMUSCULARES: Tensión muscular, temblor, hormigueo, dolor de cabeza tensional, fatiga excesiva.
► NEUROVEGETATIVOS: Sequedad de boca, sudoración excesiva, mareos.

-Sintomas motores: hiperactividad, torpeza, paralización, dificultades a la hora de hablar, conductas de evitación.
-Sintomas subjetivos, cognitivos: inseguridad, miedo, temor, aprensión, pensamientos negativos de inferioridad o incapacidad, anticipación de peligro o amenaza, dificultad de concentración, dificultad para tomar decisiones.
La ansiedad se clasifica en:

  • Crisis de ansiedad – pánico.
  • Fobias – miedos.
  • Estrés postraumático.
  • Obsesiones – compulsiones.

Este estado no corresponde a la vida de la persona, por lo que es un claro error sacar conclusiones personales en base a esta situación. Como todo proceso tuvo un inicio y tendrá su final. En mi consulta es frecuente escuchar que estos estados no eran comprensibles cuando los sufrían otras personas hasta que uno los padece, y es cierto, en muchos casos, desde fuera puede verse este sufrimiento como si fuese algo inventado o exagerado.
En este punto es fundamental destacar que una de las cosas que más desconcierta en este problema es que aunque la manifestación de la ansiedad es física (sintomas anteriormente mencionados), el origen es inequívocamente psicológico (pensamientos-emociones-conductas), por tanto, la medicación, de la que muy frecuentemente se abusa, no es solución efectiva a la raíz del problema, ya que una pastilla no cambia pensamientos, actitudes o conductas, por tanto, la terapia psicológica se ha demostrado como la más eficaz. Independientemente el objetivo final de un tratamiento psicológico no sólo es abandonar este estado sino mantenerse sin él, capacitando al paciente de herramientas para la prevención de recaídas. En las sesiones clínicas se van ofreciendo pautas y estrategias paso a paso.